¿Qué dice tu casa sobre tu personalidad?

 Un breve ejercicio para (re)pensarnos en nuestros ambientes y comprender la conexión con los espacios que habitamos.

Existe una rama de la psicología que estudia la manera en que los ambientes que habitamos afectan el comportamiento de las personas. La psicología ambiental propone que los seres humanos construimos vínculos psicológicos muy profundos con los ambientes y espacios en los que nos encontramos. Es preciso señalar que la mayoría de las veces no somos conscientes de estas conexiones y nos vemos afectados sin conocer el origen. 

Antes de comenzar te proponemos un breve ejercicio. Toma un momento y mira a tu alrededor, cada mueble, objeto y rincón. Quizás las siguientes preguntas te ayuden a reflexionar: ¿hace mucho tenés los mismos muebles?, ¿los elegiste vos?, ¿fueron regalos?, ¿conservas objetos heredados?, ¿tenés un rincón favorito o una habitación en la que pases la mayor parte del tiempo?, ¿hay algún espacio de tu casa en el que preferís no transitar?, ¿te sentís cómodo en tu hogar?, ¿te hace feliz?

Todo puede parecer casualidad pero no lo es.

Ahora que reflexionamos un poco estamos listos para adentrarnos más en el tema. Los seres humanos proyectamos nuestra personalidad en el entorno. Es decir, nuestras emociones, valores, miedos, creencias y formas de ser se vuelven reflejo en nuestros espacios.

El psicoanalista francés Alberto Eiguer lo denomina “inconsciente de la casa” y aclara que es un doble movimiento. Por un lado, de “proyección” hacia el ambiente, y por otro, de “introyección” que implica que el ambiente a su vez nos configura y transforma. Los espacios y lugares en los que vivimos están cargados de significados afectivos y contienen la historia del grupo familiar que lo habita.

Por ejemplo, los recuerdos vienen rápidamente a la mente cuando entramos a la casa familiar en la que crecimos, cuando tomamos un objeto que perteneció a nuestros abuelos o cuando sentimos un aroma conocido. Los espacios que habitamos son allí dónde se dan los eventos más significativos, compartidos y muchas veces decisivos en nuestras vidas.

Como decíamos, los ambientes modifican nuestra personalidad y muchas veces nuestras decisiones o acciones. ¿Creerías si te decimos que la iluminación, los colores y objetos de tu hogar afectan tu estado de ánimo? Por ejemplo, hay estudios que mencionan que cuando las personas están rodeadas de plantas y espacios verdes tienden a ser más generosas y sociables.

Esto sucede porque la naturaleza contribuye con la percepción de bienestar, haciendo que las personas se sientan más relajadas, menos estresadas y más receptivas. 

Por último, queremos contarte que nada está perdido. Todos poseemos la capacidad de llevar acciones que transformen el espacio en el que vivimos y convertirlo en un hábitat personal. Buscar que nos represente, que nos inspire, que nos ayude a alcanzar nuestros logros y a conseguir el mayor bienestar posible.

Nuestra recomendación principal es cuidar la relación que construimos con nuestros espacios, tanto dentro de nuestro hogar como con la naturaleza porque como decíamos, los contextos nos influyen y nos afectan. 

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