Bibliotecas, espacios de culto

Sea en una habitación completa de la casa, en un corredor o en un pequeño rincón, cualquier hogar se beneficia de la calidez y personalización de una buena biblioteca.

A continuación, te damos un poco de inspiración para construir este mágico espacio.

Confort: iluminación, asiento cómodo, orden

Más que un mero contenedor de libros, en torno a la biblioteca se constituye un espacio donde los amantes de las letras pueden disfrutar plenamente de sus libros. En este sentido, hay una serie de elementos infaltables en cualquier ambiente de lectura.

Primero, es imprescindible contar con un asiento confortable donde pasar horas sentado no sea un pesar. Las butacas, poltronas y sillones están entre los preferidos, especialmente si tienen un respaldo alto y son bien mullidos. 

El segundo punto, casi más importante que el primero, es la iluminación. Cuando la disposición del espacio lo permite, lo ideal es ubicar el asiento junto a una ventana, para aprovechar al máximo la iluminación natural. De todas formas, para que la luz natural no condicione la lectura, es clave disponer de una lámpara sobre una mesa lateral o de una lámpara de pie con luz cálida y buena potencia. 

Por otro lado, el orden es casi un requisito en cualquier espacio que requiera concentración, por eso, sugerimos contar con mesas con estantes, aparadores cerrados y, por supuesto, bibliotecas, que ayudarán a mantener el lugar despejado para poder entregarse a la lectura.

Por último, para poder pasar horas leyendo, la temperatura debe ser agradable. En verano, un espacio donde corra aire fresco es perfecto. En invierno, una estufa a leña, un radiador o una manta serán el complemento ideal para disfrutar de un buen libro.

Orden de los libros

El criterio para ordenar los libros es tan personal como los propios libros que componen la colección de cada uno. 

El orden más tradicional, clásico en las propias librerías, sería por género. Dependiendo de los intereses de cada persona, puede tener categorías como novelas, historia, política, autoconocimiento, negocios y todo lo que las preferencias particulares incluyan.

Un segundo criterio, elegido por los más metódicos, es el sencillo pero infalible orden alfabético, aplicado en general de acuerdo al apellido de los autores de cada publicación.

El último criterio, controversial para algunos fanáticos de los libros, es el preferido de aquellos que priorizan lo estético, y consiste en ordenarlos por color de acuerdo a su lomo, agrupándolos en gamas de azules, verdes, amarillos, rojos, blancos y negros. Esta metodología funciona especialmente para quienes tengan mucha memoria visual, ya que les permitirá encontrar rápidamente el libro si recuerdan el color.

Disposición visual en la biblioteca

La tradicional colocación de los libros en paralelo completando los estantes de punta a punta fue evolucionando con el tiempo, para hacer de las bibliotecas un objeto decorativo en sí mismo, más que un simple contenedor de libros. 

La creatividad está a disposición de cada persona para crear pequeños puntos de interés, a través de la combinación de libros con objetos atractivos o con valor afectivo.

Además, la tradicional disposición de los libros de los libros de forma vertical se combina con pilas horizontales que desestructuran la biblioteca y hacen de perfecta base para esos pequeños objetos.

Tipos de bibliotecas

Las clásicas son indudablemente las de madera. Se adaptan a casi cualquier espacio y estilo de decoración. Van desde las más sencillas,  hasta las más grandes y opulentas, que ocupan casi por completo una pared de la habitación designada.  Se complementan muy bien con todo tipo de mobiliario, alfombras y decoración.

Las modernas y minimalistas van desde estantes a estructuras muy despejadas, que priorizan lo funcional y por su simpleza dan mucho lugar a la personalización. Pequeños cuadros y objetos decorativos se lucen mucho entre los libros. En general, este estilo se luce mucho más cuando más despejados se mantengan los estantes. Para esto, lo mejor puede ser seleccionar solo algunos de ellos -los de consulta frecuente, los más apreciados o los que se está leyendo actualmente- y dejar el resto en un armario fuera de la vista, para preservar la estética.

Para espacios reducidos, valen aquellas que solo tienen unos pocos estantes hasta estructuras tipo escalera. Este tipo de bibliotecas puede transformar casi cualquier rincón de la casa en un rincón de lectura, sin la necesidad de designar una sala de estar o un escritorio por completo para este fin.

Hay quienes están convencidos de que se puede conocer mucho de una persona por los libros que lee, seguramente puede conocerse todavía más si se observan todos los detalles a descubrir en su biblioteca.

En Vivai te esperamos con una gran variedad de bibliotecas, de las más simples a las más imponentes, para diseñar a tu gusto tu propio espacio de lectura.

 

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